¿Qué pasó con el p_t* marketing que nos prometieron?
Spoiler: No existe... pero podría.
Durante años nos dijeron que el marketing era creatividad. Que ibas a vivir de ideas, de campañas que rompían todo, de pensar diferente y ver cómo eso se convertía en algo grande. Sonaba emocionante, casi como la carrera perfecta: un punto medio entre lo creativo y lo estratégico. Y muchos compramos esa idea sin pensarlo demasiado, porque era justo lo que queríamos.
Pero ya dentro, la historia cambia.
La realidad del marketing se siente mucho más limitada. Las ideas no avanzan tan fácil, pasan por filtros, aprobaciones y procesos que las van desgastando hasta que terminan siendo algo “seguro”, no algo realmente bueno. A eso súmale que muchos trabajos están mal pagados para todo lo que te piden: pensar, escribir, analizar, crear. Se espera mucho, pero no siempre se compensa igual.
Luego está el famoso “tienes que saber de todo”, que en la práctica muchas veces significa hacer el trabajo de varias personas al mismo tiempo. Diseñas, haces copies, ves métricas, editas… todo en un solo puesto. Y mientras tanto, las expectativas siguen subiendo: que crezca, que venda, que se haga viral, casi siempre con pocos recursos.
Y ahora además está la idea de que la IA puede hacer todo eso por ti, como si el marketing fuera solo producir contenido y no pensar bien lo que se está haciendo.
Entonces es normal que llegue la duda: ¿esto era el marketing?
Porque seamos honestos, la mayoría no entró a esto para seguir procesos eternos o llenar reportes. Entramos porque queríamos crear, hacer cosas que llamaran la atención y sentir que nuestro trabajo tenía impacto.
Esa idea no estaba mal. Lo que pasa es que la industria no siempre está diseñada para eso.
El marketing que nos vendieron no existe, al menos no como nos lo imaginaron. Pero eso no significa que no se pueda construir algo más cercano a esa visión. Solo que para eso, primero hay que aceptar algo incómodo: que lo que hay hoy, muchas veces, no es suficiente.


